¿Creías que el e-mail marketing estaba muerto? ¡JA! Pues no, amigui, y de parranda tampoco. A las campañas de e-mail marketing les queda fuelle para rato, ya que aún pueden ayudarte a conseguir muchos de los objetivos de tu web. ¿Quieres saber cómo? Pues venga, nos remangamos y al lío. 

Una campaña de mailing suele ser una muy buena idea como táctica de inbound marketing. El mailing periódico, si está bien creado, es coherente con su contenido y se envía a clientes bien segmentados, puede ayudarte de manera importante a mejorar tu imagen de marca e, incluso, tus ventas. Así que no, el e-mail no está muerto.

Dicho esto, puede tener diferentes objetivos dependiendo del público al que vayan a estar orientadas. Por ejemplo, puedes programar envíos a los trabajadores de la empresa con el único fin de comunicar las novedades de la misma; o enviar una news a diferentes segmentos de clientes que nos interesan, para conseguir tráfico, ventas potenciales o cualquier otra oportunidad de negocio.

Sea cual sea tu meta, sí que debes tener claro que necesita crearse con criterio y siguiendo una estrategia. Así tendrás la certeza de que funcionarán correctamente.

Fases de las campañas de e-mail marketing

 

La creación de estos mensajes por correo debe pasar por tres etapas diferentes: captación de los datos, diseño y medición de resultados. Veamos algunas características de cada momento para triunfar con tus e-mails.

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  1. Captación de los datos

La pregunta que debes hacerte es “¿De dónde saco las direcciones?” y la respuesta es: “Depende de para qué las quieras”. Si tus campañas de e-mail tienen el objetivo de estar dentro de un plan de comunicación o relaciones públicas, deberás pensar ideas para conseguir los contactos de medios, agencias de publicidad, bloggers, etc. Si quieres el email de potenciales clientes, la estrategia de captación de datos será totalmente diferente.

Sea cual sea el destino de tus mensajes, hay dos cosas que nunca fallan para crear una base de datos de calidad: diseñar buenas llamadas a la acción en tu web (tanto en la parte gráfica como en la de copywriting) cuando estés pidiendo la suscripción y ofrecer algo a cambio de ese e-mail que te están entregando (un e-book gratuito, descuento por primera compra, etc.).

Cumpliendo este par de directrices tu tasa de conversión será mucho más alta y la calidad de los usuarios aumentará, puesto que te habrán dado su mail gracias a lo que tú les has ofrecido, que estará relacionado con tu negocio, evidentemente. Es decir, que se trata de gente que está interesada en lo que haces. ¿Hay algo mejor para vender que hacerlo ante público ya interesado previamente?

Fases para una campaña de email perfecta: captación, diseño y medición Clic para tuitear
  1. Diseño de la campaña

Una vez tenemos una base de datos de calidad (ojo, no tiene por qué ser enorme) toca la fase de diseño. En esta etapa no se trata solo de centrarse en cómo va a ser nuestro e-mail, que también, sino en definir bien la estrategia de nuestro mensaje, el contenido que vamos a enviar, las llamadas a la acción, el estilo general del correo…

Más allá de cualquier consejo relacionado con el diseño del e-mail marketing, lo más importante siempre es aportar un valor añadido con respecto a tu página web.

No te quedes solo en resumir lo que has publicado en tu blog, da a tu público contenidos exclusivos, datos que no has hecho públicos, ofertas con antelación respecto al público general… Hazles sentir especiales y el trabajo estará hecho.

Otro aspecto que debes tener en cuenta es la periodicidad de esta campaña concreta. No es lo mismo montarla dentro de una serie semanal o mensual, que si es algo puntual por una oferta o un proyecto determinado.

Si mandas un correo cada semana, por ejemplo, tu relación con los suscriptores puede ser mucho más cercana y concisa, porque ya saben quién eres y lo que le vas a dar en ese mensaje. De hecho, puedes ahorrarte palabras y explicaciones.

Sin embargo, en momentos puntuales, con mucho usuario nuevo, debes recordarle por qué le mandas eso, de qué va la historia y qué le ofreces a cambio de su atención. Sobre todo, para que no te mande a la temida papelera de inmediato.

Por último, recuerda que un e-mail es algo demasiado valioso como para arriesgarte a perderlo. Ten cuidado con las campañas en las que solo hablas de ti, de lo bien que lo haces, de las cosas tan guays que vendes y de que es la última oportunidad para tu suscriptor de conseguir cualquier cosa. No tires a la basura el trabajo que llevaste a cabo para que te abriera las puertas de su bandeja de entrada (toma ya, qué bonito).

  1. Medición de resultados

La tercera fase influye directamente en la próxima que vayas a lanzar. Ahora toca ver qué ha funcionado y qué debemos cambiar. Para ello, hay determinadas métricas que nos dan información clave sobre el rendimiento de nuestro e-mail. Veamos alguna de ellas:

Porcentaje de aperturas: si es bajo (por debajo del 15%), te has equivocado con el asunto del e-mail, con la hora de envío o tu base de datos no tiene tanta calidad como tú pensabas: ni siquiera les interesa como para tener la curiosidad de ver de qué hay en el correo.

Porcentaje de clics: si no cumplen tus expectativas (es decir, si están por debajo del 3%), no conseguirás tus objetivos. Lo normal es que tu e-mail sirva de fuente de tráfico para lo que de verdad ofreces, así que si no llegan hasta ahí tus usuarios, habrás muerto en la orilla. Plantéate modificar tus copys, segmentar más, mejorar tu producto…

Tasa de conversión. Esta es la última puerta al Paraíso. Si es la que esperabas/necesitabas, enhorabuena, ya tienes la campaña de mailing perfecta. Si no, tu problema puede estar en una landing poco efectiva, o que el mensaje de tu e-mail no se corresponde con lo que luego ofrecías. En cualquier caso, con algunos retoques seguro que lo solucionas.

Bueno, ya tienes todos los datos así que… ¡manos a la obra! Pero si tienes interés en que te echemos una mano para diseñar una campaña de e-mail marketing de aúpa, pregúntanos, que somos muy majos.

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