La importancia del color en el diseño de nuestra página web

Cuando empezamos a diseñar nuestra página web, decidimos la estructura que tendrá, qué formas utilizaremos, cómo distribuir su contenido… y los colores.

Mucha gente cae en el error de ir probando distintas combinaciones, con el panel de control abierto y dejándose llevar: ahora cambio el texto de los enlaces a azul, ahora mejor cambio el fondo a un tono verde, ahora me arrepiento y lo vuelvo a cambiar todo… una vez más, error.

Los colores son un factor importantísimo en el diseño de nuestra página web, ya que son capaces de generar en el usuario diferentes emociones, y precisamente de eso debemos valernos. Tenemos que aprovechar la psicología del color (también conocida como cromaterapia) para evocar, invocar y provocar sensaciones en los usuarios de nuestra página web, ya que así será mucho más fácil que nos recuerden y se sientan cómodos en nuestra web.

Pero, ¿cómo conseguimos generar los estímulos adecuados? Aquí entra el papel del color, y por tanto el color del papel. Lo primero que tenemos que tener muy claro es qué queremos transmitir con nuestra página web. ¿Alegría? ¿Calma? ¿Elegancia? ¿Seguridad? Todos los colores están relacionados con algún sentimiento, e incoscientemente los percibimos al verlos. Así pues, tendremos que definir nuestros principios y valores de empresa, así como nuestro público objetivo, para poder establecer los colores que utilizaremos en nuestra página.

Es importante que sigamos una distribución coherente de los colores, y que no usemos estallidos de purpurina y arcoiris si no son estrictamente necesarios, ni abusemos del negro por intentar aparentar elegancia, porque podemos acabar consiguiendo que nuestro sitio sea el más lúgubre de la red.

Además, el fondo de la página no tiene por qué ser de un color homogéneo, sino que podemos utilizar alguna imagen representativa que nos dé un valor añadido y nos haga diferenciarnos de la competencia, siempre y cuando se ciña a nuestra identidad corporativa.

Una vez escojamos los colores que utilizaremos, es importante que no los cambiemos cada dos por tres, ya que destrozaremos nuestra imagen y liaremos al usuario, que no sabrá cómo tomarnos si cada día tenemos una imagen distinta. Ojo, esto no quiere decir que no podamos cambiar nunca, pero sí que sólo debemos cambiar cuando sea estrictamente necesario.

Si no disponemos de conocimientos necesarios, podemos buscar algunas guías en internet sobre la psicología del color o dejarnos asesorar por algún diseñador gráfico, ya que así ahorraremos tiempo, dinero y disgustos.

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